El pasado 6 de marzo Garbriel
García Márquez hubiera cumplido 90 años. Desde entonces he sentido
la necesidad de escribir sobre él y la influencia que ha ejercido en
un número elevado de escritores en el mundo. Voy un poco tarde, más
de tres meses, pero lo importante es acabar haciendo lo que ronda por
la cabeza.
No voy a escribir sobre su
vida, porque resultaría poco original y aburrido (para eso está
wikipedia) sino sobre el impacto que ha tenido en la literatura.
Tengo la sensación de que, siempre hablando en términos generales,
García Márquez es uno de los escritores más admirados que existe.
A veces veo cómo algunas personas idolatran Harry Potter, Juego de
tronos, o las obras de Tolkien, y son buenas historias, no digo que
no, pero admiran la obra en sí, el ritmo del argumento, o se
identifican con los personajes. Sus sentimientos están más
relacionados con el mundo creado. Lo que quiero decir es que en el
caso de Gabriel García Márquez la admiración recae en la prosa y
en su manera de construir frases, esa capacidad de describir lo más
profundo de un sentimiento, una desgracia o la desolación.
Voy a poner el ejemplo de un
personaje que me impactó tanto en su día que no he podido olvidar
el efecto que me causó: Rebeca Montiel, en Cien años de soledad. Su
construcción emocional llegó a parecerme tan detalladamente
elaborada que sentía conocerla en persona. Era real, con unas
virtudes y defectos convertidos en desequilibrio emocional que
estaban lejos de ser superficiales o encasillarse como cliché.
Y es que, con unas pocas
palabras, García Márquez era capaz de decirlo todo. Imagino que el
éxito de tal talento recae en el uso de las palabras más apropiadas
y desuso de las que resultan comodín o débiles. Seguramente haya
otros escritores igual de admirados e imitados (seguro que Tolkien es
uno de ellos) y también que haya lectores que no sientan
predilección por García Márquez, sólo expreso mi opinión y lo
que intuyo observando mi alrededor. Gabriel García Márquez es uno
de los escritores más elogiados que existe.
A continuación voy a enumerar las novelas de Garbriel García
Márquez que me me dejaron embobada ante la sutileza de las palabras
y que recomiendo leer. Las he ordenado por referencia, de la que más me ha gustado a la que menos:
-
El amor en los tiempos del cólera. Trata sobre la historia de amor a través de los años entre Fermina y Florentino, separados por las diferentes clases sociales a las que pertenecen. No hay mucho más que explicar si pretendo no destripar aspectos importantes de la novela. Tal vez, sólo mi aportación personal: Florentino me cae mejor que Fermina, quien me parece un tanto materialista. Pero el amor es el amor, y Florentino sabrá perdonar sus errores.
-
El coronel no tiene quien le escriba. Esta novela, bastante corta, me ha parecido la obra más entrañable de Gabriel García Márquez, y la que más sensibilidad me ha transmitido. Trata sobre un coronel de la guerra de los mil días, que durante quince años, día tras día, espera una pensión que nunca llega. Se lee bastante rápido para ser de García Márquez, pero la sutileza de los sentimientos que encontré me impidió despegarme del libro. Creo que no es una de las obras más conocidas del escritor, y aún no entiendo por qué, cuando la encuentro a la altura de sus novelas más aclamadas.
-
Cien años de soledad. La novela narra la vida de tres generaciones de la familia Buendía en el pueblo imaginario de Macondo. Tal vez sea la más compleja de todas, debido a la elaboración de personajes, al contenido histórico, y a la capacidad del escritor en crear a una familia al completo y mantenerla en el tiempo.
- Crónica de una muerte anunciada. En la noche de bodas de Bayardo San Román y Ángela Vicario, él descubre que ella no es virgen, por lo que decide devolverla a sus padres. Ella, aterrada, culpa a un vecino del pueblo, Santiago Nasar, y en ese momento los hermanos de Ángela planean vengar el honor familiar asesinando a Santiago. El surrealismo de la historia se centra en que ambos hermanos informan a gran parte del pueblo de sus intenciones, y por casualidades de la vida, ni Santiago llega a enterarse ni nadie trata de impedirlo, creyendo que es una broma o que al final ambos hermanos no llegarán tan lejos.
Como siempre, yo recomiendo
las novelas que me han marcado de alguna manera, porque me encanta
compartirlo con los demás. Quizás Gabriel García Márquez no tenga lecturas amenas para el verano, y hoy en día esté de moda otro tipo de literatura más ágil (soy la primera en reconocer que estoy abierta casi todo), pero García Márquez marcó un etapa en mi descubrimiento de la literatura y no puedo dejar de elogiar tanto talento.



























