domingo, 9 de julio de 2017

¡Cerrado por vacaciones!


Pues...después del título tampoco hay mucho más que explicar!! :) 
Quería aguantar un poco más por aquí, al menos todo julio, pero el calor me hace entrar en un estado casi atontado y no sólo me cuesta escribir, también seguir con decencia vuestros blogs, y eso que ya os habéis marchado muchos. 
Así que me despido hasta septiembre, mediados de septiembre, más o menos, porque mis vacaciones reales, las del trabajo, las haré a final de agosto. Aprovecharé estas semanas para leer más y tener guardada alguna que otra reseña para cuando vuelva (y celebrar mi cumple), aunque en mi Instagram Loqueelvientosedejo seguiré colgando fotos de los libros que voy leyendo, como la de la imagen de esta entrada, que la  he tomado esta misma mañana y que subiré en unos días.
Os deseo un feliz verano a todos, seguro que me he dejado alguna entrada pendiente de leer o comentarios que responder, pero seguro que me vais a perdonar...
Un beso a todos y a disfrutar mucho!!!

martes, 4 de julio de 2017

Reseña: Mas allá del invierno


DATOS DEL LIBRO

Título: Más allá del invierno
Editorial: PLAZA & JANES EDITORES
Autor: Isabel Allende
Nº de páginas: 348
Género: Narrativa
ISBN: 978-84-01-01976-0

Sinopsis.

Isabel Allende parte de la célebre cita de Albert Camus -«en medio del invierno aprendí por fin que había en mí un verano invencible»- para urdir una trama que presenta la geografía humana de unos personajes propios de la América de hoy que se hallan «en el más profundo invierno de sus vidas»: una chilena, una joven guatemalteca ilegal y un maduro norteamericano. Los tres sobreviven a un terrible temporal de nieve que cae en pleno invierno sobre Nueva York y acaban aprendiendo que más allá del invierno hay sitio para el amor inesperado y para el verano invencible que siempre ofrece la vida cuando menos se espera.
Más allá del invierno es una de las historias más personales de Isabel Allende: una obra absolutamente actual que aborda la realidad de la emigración y la identidad de la América de hoy a través de unos personajes que encuentran la esperanza en el amor y en las segundas oportunidades.




Opinión personal.

Isabel Allende comenzó a escribir esta novela un 8 de enero, porque durante treinta años, éste es el día en el que ha iniciado cada uno de sus libros. Así lo expresa en las últimas páginas, las destinadas a los agradecimientos.

En esta ocasión, Allende nos ha traído una obra reivindicativa y política que, si bien no está a la altura de Inés del alma mía o La casa de los espíritus, sí me ha parecido excelente por el buen enfoque de una denuncia social. De hecho, hace unos meses leí El amante japonés, la novela anterior, la cual me había gustado mucho, y he de decir que Más allá del invierno me ha gustado todavía más.
Siempre digo que adoro a Isabel Allende cuando es ella, cuando no se escapa de su estilo o registro para crear obras como El juego de Ripper o La ciudad de las bestias, novelas que no me gustaron. A mí me gusta la Isabel Allende de Inés del alma mía, la de Paula, la de La casa de los espíritus, y con esta novela sí he obtenido lo que buscaba.

La historia se centra en la supervivencia moral, física y política, ya sea en forma de exilio por la imposición de un sistema político nada favorable, por la esperanza de una vida sin violencia o la tortura que genera una terrible historia de amor pasada. Para todo ello, Isabel Allende ofrece un resquicio de positivismo y clarifica que el amor, como la gente noble, puede llegar en cualquier momento y a cualquier edad. 
Existen tres personajes principales: Richard, un americano de carácter tranquilo de edad madura con un pasado amoroso delicado; Lucía, una chilena que años atrás huyó de su país al producirse la caída del gobierno de Salvador Allende; y Evelyn, una jovencísima guatemalteca que tras vivir momentos de gran brutalidad en su pueblo natal su abuela decide enviarla a Los Estados Unidos de forma ilegal.
El escenario inicial es un Brooklyn nevado y casi aislado por el temporal, y a medida que la historia avanza de intercalan capítulos donde se muestra el pasado de los tres personajes en Chile, Guatemala, Nueva York y Brasil.

Evidentemente, de las tres historias la que más me ha conmovido ha sido la de Evelyn, inmigrante ilegal y tartamuda cuyo pasado turbulento me mantuvo pegada a las páginas. En una entrevista a Isabel Allende leí que no había necesitado inventar demasiado sobre Evelyn, porque había conocido a muchas. Y yo no me quiero imaginar qué más situaciones existen viviendo en un mundo de tanta pobreza y delincuencia. Evelyn representa la fragilidad de la novela, es la víctima, una chica joven que ha vivido lo que cien personas. Su entrada a Los Estados Unidos me pareció sobrecogedora por el peligro al que se enfrenta. Es una inmigrante que arriesga su vida, pero es que la anterior, en Guatemala, era mucho peor. Creo que vivir con miedo es de las peores cosas que le puede suceder a alguien, y por eso me ha gustado que Allende haya escrito sobre estos casos que vemos tan lejos de nosotros, que no nos salpican directamente pero que existen.

Como he dicho, la novela me ha gustado mucho. No sólo por el estilo realista y directo sino por el mensaje que ha transmitido con esta novela en forma de crítica social. No es demasiado extensa, ya que la letra es grande y a pesar del contenido político, éste resulta sutil, de manera que la novela no se hace pesada y la lectura es ágil.

En resumen, es una novela que recomiendo.


domingo, 2 de julio de 2017

Relato: La verdad sobre Ariane. Parte 2


Ariane

Estoy tumbada en la cama, aburrida y cansada de este calor que invade cada resquicio de mi cuerpo y de mi casa. He colocado los pies en la pared y sacado fotos tontas. Después las he subido a Instagram y Facebook. No quiero ver los likes, de repente ya no me apetece, porque es una foto absurda. Estoy aburrida.
Por fin. Los pasos se escuchan desde mi habitación. Son ágiles porque Emma tiene esa actitud un tanto hiperactiva. Parece que siempre vaya corriendo a los sitios. No somos amigas desde hace mucho, pero calo rápido a las personas y sé que ella, es una chica ocupada. Cuando suena el timbre espero unos segundos para levantarme y dirigirme a la puerta. La hago esperar a propósito. Quiero que entienda que no estoy siempre disponible para ella.
Emma aparece ante mí con un vestido ajustado aunque sobrio. Justo el clasicismo al que se ceñiría una ejecutiva. Qué sosa.
-¡Qué día de reuniones, por favor!- exclama sin perder la alegría.
Me besa, porque está hecha de pasta efusiva, en su interior hay una necesidad absurda de demostrar los sentimientos que la hacen más vulnerable de lo que ya es por costumbre. Algún día se aprovecharán de ella, tiene que saber que el mundo no es un castillo rosa con unicornios galopando por jardines de piruletas.
Acepto su beso pero no demuestro mayor entusiasmo. Debo enseñarle a tener picardía.
Emma se deja caer en el sofá tan pronto como llegamos al comedor y comienza a abanicarse con la mano.
-He tenido dos reuniones que me han dejado atontada- comenta.
Odio cuando comienza a hablar de su trabajo. Se cree que por dedicarse al Marketing y las grandes empresas los demás no valemos lo suficiente. La empatía no es su mayor virtud. Quizás la odio todavía más cuando narra a lo Mujercitas sus anécdotas familiares. Está hecha una Amy March, pero en versión cutre. Yo me marché de casa en cuanto cumplí la mayoría de edad, debería tener cuidado en no presumir ante los pobres.
La desgraciada es guapa. Tiene la piel bronceada de playa y el pelo dorado y salvaje. Parece un caramelo. Es como un Werther’s Original hecho persona.
-¿Cuánto drama, verdad? -suelto con un deje de ironía.
A ver si se da cuenta de que sus problemas no son problemas. Es demasiado negativa y debo ayudarla. Porque es mi amiga. Sólo trato de relajarla.
Sin embargo ella frunce el ceño, parece sorprendida. Vamos bien, no esperaba mi respuesta y la he descolocado. Así verá que la vida no es sólo quejarse.
-Tampoco es eso – añade.
Me siento sobre la mesa y enciendo un cigarrillo.
Soy más alta que Emma, mi pelo es más brillante y mis pómulos se marcan más que los suyos. Si Paul fuera heterosexual estoy segura de que me preferiría a mí. No me cabe la menor duda.
-Miremos los trajes y vayamos por faena – dice Emma, de repente su rostro se ha ensombrecido-. Tengo una cena a las diez.
-Cuánta vida social tienes, eso te quita tiempo. Por eso vas perdida, ¿no es así?
-¿Perdida?
-He visto que en algunos pasos no acabas de estar centrada, y pensé: uy, a Emma le pasa algo.
-No me pasa nada.
-Ahora entiendo, no paras. Necesitas un masaje, que te cuiden y mimen, una limpieza de cutis.
Emma sonríe aunque un poco por compromiso. Se habrá creído mi mentira. ¿Perdida? Si ella es perfecta…
Enseguida enciende el iPad que saca del bolso.
-¿Qué vestido te gusta más? -pregunta.
Entra en la página de la academia y de casualidad, encuentra mi foto del vestuario.
-Oh, qué chula- exclama con ilusión.
-Y tú estás genial en la que subiste, eh. Has sabido hacerlo.
-No sé -responde, no ha captado mi tono irónico-. La hizo Chloe.
Mi cara es el espejo del estupor.
-¿Chloe? No te fíes de ella – digo alarmada.
-¿Por qué? Somos amigas desde hace tiempo. ¿Ha hecho algo?
-Tú confía en mí, es competitiva, a mí me odia. No me soporta y no le he hecho nada.
-No hagas caso, te tendrá envidia.
-Eso ya lo sé. Su actitud lo demuestra. Pero me parece patético.
-Vale, ¿qué vestido llevaremos al festival? - y vuelve a clavar la mirada en la pantalla, obviando los temas importantes.

Emma

Espero que Ariane no se entretenga demasiado y que no me salga con sus problemas absurdos. Me cae bien, pero a veces resulta un tanto tóxica. Las chicas la llamamos La rompe ilusiones, porque te las quita de un plumazo. Siempre se repite la misma historia, ante cualquier comentario nos recuerda la posible parte negativa.
Chloe se fue de vacaciones a Australia hace un par de meses, y Ariane no dejó de recordarle que había riesgo de que la robaran, la timasen en el hotel, etc etc. Sandra conoció a los hijos de su pareja hace unos días, y Ariane no dejaba de enumerar los problemas de aguantar a los hijos de otra.
Quizás si exista la posibilidad de peligro, ese riesgo a correr, pero no tiene por qué ser lo primero que recibamos de ella al explicar nuestras vidas. En realidad, está sola. No tiene más amigas que nosotras, y no sale demasiado. Yo la tolero, porque sus palabras no me envenenan, pero Chloe la tiene atravesada. Lo que pasa es que Paul la adora. Es la mejor bailarina que hay en la academia y eso tiene su recompensa. No sé por qué Ariane se fustiga tanto, debería sentirse feliz siendo la estrella.

Subo las escaleras corriendo. He quedado para cenar y no pretendo alargar demasiado mi momento en casa de Ariane. Quiero decidir los vestidos del festival e irme a casa a arreglarme para la cena.
Ariane me abre vestida con un tanga y una camiseta atada a la cintura, tiene un cuerpo bonito, lo que no sabía era que usaba esos atuendo para estar por casa.
Pasamos al comedor y como no sé qué decirle rompo el hielo hablándole de trabajo. Pero creo que he dicho algo malo, porque enseguida me acusa de ser dramática con un tono extraño que no sé interpretar. Me descoloca un poco, todo el mundo sabe que la dramática es ella.
Entonces se sienta en la mesa y se pone a fumar. Adopta una postura estudiada que desde fuera parece incómoda. Quizás en las películas quede muy bien este postureo pero en la vida real pienso que resulta diferente. La hace un tanto ridícula.
-Miremos los trajes y vayamos por faena. Tengo una cena a las diez – digo. 
No quiero perder más tiempo.
-Cuánta vida social tienes, eso te quita tiempo. Por eso vas perdida, ¿no es así?
-¿Perdida?
-He visto que en algunos pasos no acabas de estar centrada, y pensé: uy a Emma le pasa algo.
No entiendo a qué viene ese repertorio. No me hace falta ser demasiado inteligente para saber que es un ataque.
-No me pasa nada.
-Ahora entiendo, no paras. Necesitas un masaje, que te cuiden y mimen, una limpieza de cutis.
No suelo envenenarme con estas cosas, pero Ariane se está excediendo. No sé si está enfadada o es que no sabe usar otro tono.
Quiero centrarme en los vestidos del festival, pero parece complicado. 
De repente no sé cómo hemos llegado a este punto de la conversación, pero  Ariane critica a Chloe. Trato de calmar la situación, de que Ariane se calle de una vez, y le digo la mentira que quiere oír: Chloe te tiene envidia. Y entonces se llena de orgullo, la felicidad le ha vuelto en forma de vitalidad. Lo noto en sus mejillas rositas.
No sé qué estoy haciendo aquí, en casa de esta chiflada. Debería irme antes de que su locura me salpique de algún modo. Me pongo en pie, atusándome el vestido.
-¿Puedo ir al baño, verdad?
-Claro – dice ella-. ¿Quieres un café?
-No, pero gracias-respondo-, no me puedo entretener mucho.
Ariane.
Es el momento. El corazón se me sale del pecho, o al menos a mí me parece que explotará en mi interior. Emma ha ido al baño. Es ahora o nunca. Cojo su móvil. La muy retrasada se lo ha dejado sobre la mesita. He visto su contraseña cientos de veces, 689345. No sé qué puede significar. Conociendo a Emma, alguna gilipollez banal. Es muy arriesgado lo que voy a hacer, excedido hasta el mas lejano límite. Pero no puedo parar. Cada vez que veo sus comentarios siento que enfermo por dentro. Enfermo de verdad, no es un decir. Su éxito me provoca ardor de estómago, y quiero llorar, una vez llegué a vomitar cuando Paul la llamó princesa triunfadora. Emma debe de saber que el mundo no es perfecto, así espabilará.
Desbloqueo la contraseña, y la pantalla se ilumina.





viernes, 30 de junio de 2017

Sobre literatura: Próximas lecturas


Hola a todos, últimamente parece que mi tiempo libre se va empequeñeciendo a medida que trato de abarcar más temas. Debe de ser el Karma o algo parecido, porque no sé de dónde salen tantos compromisos de repente. Aunque a decir verdad, creo que no le debo nada al Karma. Al menos, de momento. Así que si ni siquiera puedo terminar la segunda parte de La verdad sobre Ariane (pienso que si transcurren demasiados días entre relato y relato se pierde el hilo de la historia), me puedo ir olvidando de abrir el canal de YouTube sobre literatura e ilustración que tenía en mente. Además, con este calor casi que me pasaría el día en la playa, así que mejor para septiembre, que enseguida llegan las vacaciones.

A lo que iba, ayer fui al Fnac buscando Moxyland, la novela de ciencia ficción de Lauren Beukes. Aunque no lo parezca, o no haya mostrado indicios hasta ahora, soy bastante aficionada a este género, ya sea literatura o cine.



No he encontrado el libro, y ni siquiera pueden traérmelo porque supongo que esta chica, Lauren, no es tan comercial como para disfrutar de un hueco en las estanterías del Fnac. Tampoco está disponible en Amazon ni en Casa del libro. Así que en cuanto pueda me pasaré por Gigamesh, una tienda muy friki de Barcelona (Doctor Who, Galáctica, etc etc allí me podrán ayudar, soy positiva...). Si Moxyland no está allí, creo que me olvidaré un poco del tema, a menos que decida leerlo en inglés, lo cual ahora mismo no me apetece demasiado porque lo tengo bastante oxidado y con este calor necesito fluidez mental.
Lo bueno es que no me fui con las manos vacías, a falta de un libro, me compré tres. De modo que ya tengo las que van a ser mis próximas lecturas en las siguientes semanas:


El cuento de la criada, de Margaret Atwood.

Esta novela distópica ambientada en el futuro trata sobre la instauración de una sociedad teocrática y puritana después de que el presidente de los Estados Unidos haya sido asesinado. La mujer pierde su libertad y es tratada como mercancía, su único valor reside en la capacidad de procrear. Se convierte en una especie de ganado, a diferencia de que su función no es la de alimentar, sino proporcionar hijos a los hombres. La novela es una crítica social, y muestra un futuro nefasto como otras obras distópicas lo mostraron antes.
Creo que existe una serie, pero no he llegado a verla.



El jardín olvidado, de Kate Morton.
Nunca he leído a esta escritora, pero llevaba tiempo queriendo hacerlo. Elegí esta novela porque es una de las más destacables en su biografía. El argumento gira entorno a secretos familiares.




Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini.

Novela histórica ambientada en Afganistan con dos niños de protagonistas. También quería leer esta novela desde hace bastante tiempo, pero siempre he ido retrasando la lectura.



Belgravia, de Julian Fellowes.

Esta novela la compre hace ya unas semanas. Prácticamente fue un impulso, porque Fellowes es el creador de Downton Abbey (ya he dicho alguna vez que estoy enganchada a la serie). Así que no hay mucho más que decir :))


El cuaderno de Paula, de Sara Ballarín.
Es una novela erótica ambientada en Barcelona. Leí Contigo en el mundo, de la misma escritora y me gustó, así que he dado una oportunidad a su primera novela.



Además, mientras hacía cola para pagar, leí en el blog de Ziortza Moya Milo la recomendación de Kant y el vestido rojo, y he de decir que me he enamorado del argumento. Así que quizás entre medio de estos cinco libros intercale este último.



Feliz viernes caluroso a todos!


jueves, 22 de junio de 2017

Sobre literatura: Gabriel García Márquez



El pasado 6 de marzo Garbriel García Márquez hubiera cumplido 90 años. Desde entonces he sentido la necesidad de escribir sobre él y la influencia que ha ejercido en un número elevado de escritores en el mundo. Voy un poco tarde, más de tres meses, pero lo importante es acabar haciendo lo que ronda por la cabeza.
No voy a escribir sobre su vida, porque resultaría poco original y aburrido (para eso está wikipedia) sino sobre el impacto que ha tenido en la literatura. Tengo la sensación de que, siempre hablando en términos generales, García Márquez es uno de los escritores más admirados que existe. A veces veo cómo algunas personas idolatran Harry Potter, Juego de tronos, o las obras de Tolkien, y son buenas historias, no digo que no, pero admiran la obra en sí, el ritmo del argumento, o se identifican con los personajes. Sus sentimientos están más relacionados con el mundo creado. Lo que quiero decir es que en el caso de Gabriel García Márquez la admiración recae en la prosa y en su manera de construir frases, esa capacidad de describir lo más profundo de un sentimiento, una desgracia o la desolación.


Voy a poner el ejemplo de un personaje que me impactó tanto en su día que no he podido olvidar el efecto que me causó: Rebeca Montiel, en Cien años de soledad. Su construcción emocional llegó a parecerme tan detalladamente elaborada que sentía conocerla en persona. Era real, con unas virtudes y defectos convertidos en desequilibrio emocional que estaban lejos de ser superficiales o encasillarse como cliché.
Y es que, con unas pocas palabras, García Márquez era capaz de decirlo todo. Imagino que el éxito de tal talento recae en el uso de las palabras más apropiadas y desuso de las que resultan comodín o débiles. Seguramente haya otros escritores igual de admirados e imitados (seguro que Tolkien es uno de ellos) y también que haya lectores que no sientan predilección por García Márquez, sólo expreso mi opinión y lo que intuyo observando mi alrededor. Gabriel García Márquez es uno de los escritores más elogiados que existe.


A continuación voy a enumerar las novelas de Garbriel García Márquez que me me dejaron embobada ante la sutileza de las palabras y que recomiendo leer. Las he ordenado por referencia, de la que más me ha gustado a la que menos:
  • El amor en los tiempos del cólera. Trata sobre la historia de amor a través de los años entre Fermina y Florentino, separados por las diferentes clases sociales a las que pertenecen. No hay mucho más que explicar si pretendo no destripar aspectos importantes de la novela. Tal vez, sólo mi aportación personal: Florentino me cae mejor que Fermina, quien me parece un tanto materialista. Pero el amor es el amor, y Florentino sabrá perdonar sus errores.

  • El coronel no tiene quien le escriba. Esta novela, bastante corta, me ha parecido la obra más entrañable de Gabriel García Márquez, y la que más sensibilidad me ha transmitido. Trata sobre un coronel de la guerra de los mil días, que durante quince años, día tras día, espera una pensión que nunca llega. Se lee bastante rápido para ser de García Márquez, pero la sutileza de los sentimientos que encontré me impidió despegarme del libro. Creo que no es una de las obras más conocidas del escritor, y aún no entiendo por qué, cuando la encuentro a la altura de sus novelas más aclamadas. 

  • Cien años de soledad. La novela narra la vida de tres generaciones de la familia Buendía en el pueblo imaginario de Macondo. Tal vez sea la más compleja de todas, debido a la elaboración de personajes, al contenido histórico, y a la capacidad del escritor en crear a una familia al completo y mantenerla en el tiempo.
  • Crónica de una muerte anunciada. En la noche de bodas de Bayardo San Román y Ángela Vicario, él descubre que ella no es virgen, por lo que decide devolverla a sus padres. Ella, aterrada, culpa a un vecino del pueblo, Santiago Nasar, y en ese momento los hermanos de Ángela planean vengar el honor familiar asesinando a Santiago. El surrealismo de la historia se centra en que ambos hermanos informan a gran parte del pueblo de sus intenciones, y por casualidades de la vida, ni Santiago llega a enterarse ni nadie trata de impedirlo, creyendo que es una broma o que al final ambos hermanos no llegarán tan lejos. 
Como siempre, yo recomiendo las novelas que me han marcado de alguna manera, porque me encanta compartirlo con los demás. Quizás Gabriel García Márquez no tenga lecturas amenas para el verano, y hoy en día esté de moda otro tipo de literatura más ágil (soy la primera en reconocer que estoy abierta casi todo), pero García Márquez marcó un etapa en mi descubrimiento de la literatura y no puedo dejar de elogiar tanto talento.

martes, 20 de junio de 2017

Reseña: A sangre fría



DATOS DEL LIBRO

Título: A sangre fría
Editorial: Anagrama
Autor: Truman Capote
Nº de páginas: 440
Género: Narrativa
ISBN: 9788433971234

Sinopsis.

El 15 de noviembre de 1959, en un pueblecito de Kansas, los cuatro miembros de la familia Clutter fueron salvajemente asesinados en su casa. Los crímenes eran, aparentemente, inmotivados, y no se encontraron claves que permitieran identificar a los asesinos. Cinco años después, Dick Hickcock y Perry Smith fueron ahorcados como culpables de las muertes. A partir de estos hechos, y tras realizar largas y minuciosas investigaciones con los protagonistas reales de la historia, Truman Capote dio un vuelco a su carrera de narrador y escribió "A sangre fría", la novela que le consagró definitivamente como uno de los grandes de la literatura norteamericana del siglo XX. Capote sigue paso a paso la vida del pequeño pueblecito, esboza retratos de los que serían víctimas de una muerte tan espantosa como insospechada, acompaña a la policía en las pesquisas que condujeron al descubrimiento y detención de Hickcock y Smith y, sobre todo, se concentra en los dos criminales psicópatas hasta construir dos personajes perfectamente perfilados, a los que el lector llegará a conocer íntimamente. "A sangre fría", que fue bautizada, pionera y provocativamente, por Capote como una «non fiction novel», es un libro estremecedor que, desde la fecha misma de su publicación, se convirtió en un clásico.




Opinión personal.

Antes de empezar aclararé que me gustan las novelas que profundizan en las descripciones internas de los personajes. Dicho esto, era imposible que A sangre fía no me gustase. Pero yo esto no lo sabía antes de empezar el libro, hace ya algunos años. A lo largo de mi vida ha habido una serie de novelas que han marcado mi “vida lectora”, por llamarlo de alguna manera, y una de ellas es A sangre fría.

La novela trata sobre el asesinato real de una familia de Holcomb, Kansas. Una noche, Perry Edward Smith y Richard Eugene Hickok, que se encontraban bajo libertad condicional, entraron en casa de los Clutter, una familia idílica de Kansas, y asesinaron a los miembros de ésta sin motivo.
La noticia conmocionó a Los Estados Unidos, y años después Truman Capote decidió escribir sobre el tema. Para ello, viajó a Holcomb y se documentó.
La novela está narrada de un modo detallista y profundiza en los sentimientos de los dos asesinos. Me sorprendió porque me pareció que el escritor había hecho un gran trabajo de investigación. La trama no sigue un hilo argumental corriente, sino que las primeras páginas nos muestra la vida cotidiana de los Clutter. Familia adinerada, de buena reputación, hijos perfectos y prometedores, no faltaban a misa los domingos. No tenían enemigos.
Después, Capote narra el asesinato de forma explícita. Los convictos se adentran en la casa, y uno a uno, van asesinando a la familia. Pese a la rudeza de la trama (no hay que olvidar que es un hecho real) no me pareció una historia macabra ni quise dejar de leer en ningún momento, y esto, es gracias a la magnífica narración de Truman Capote.
Después del asesinato, Dick y Perry huyen, y el resto de la novela es una introspección en sus vidas.
Desde mi punto de vista, la historia es original porque el lector se pone en la piel de los asesinos, y no son tratados como personajes secundarios sin sentimientos. Truman Capote supo recrear un lado y otro del asesinato y convertir su profunda documentación en una novela.


Lo que me gusta es la descripción detallada de cada personaje. Todos muestran su lado más humano, sus virtudes y sus miedos. De hecho, con esta novela aprendí a elaborar personajes. Fue en el momento en el que se explica cómo Nancy, la hija de los Clutter tomaba sus apuntes de clase usando diferentes colores para cada párrafo. Eso me hizo recordar mis años de colegio y las niñas de clase que tenían la misma costumbre. Y entendí que con esa descripción te puedes hacer una idea de qué tipo de chica era Nancy. En pocas palabras, hay que describir sin parecer que lo haces. Y esto lo aprendí leyendo A sangre fría.
Escribir una novela sobre la gente de Kansas en esa época me parece una tarea de valientes. Capote no fue demasiado bien recibido en Holcomb, ya sea porque en los pueblos la gente suele adoptar una actitud más hermética hacia los desconocidos o porque en esa época ser homosexual no estaba bien visto. El caso es que para documentarse, Capote recibió la ayuda de su gran amiga Harper Lee, otra valiente que se atrevió a criticar la estrechez de miras de la América rural más conservadora en Matar a un ruiseñor.
De hecho, en la película Capote que protagonizó el difunto Philip Seymour Hoffman queda bastante patente esta amistad.



En resumen, es una novela que considero imprescindible, no solo a nivel curioso por conocer los hechos ocurridos en Kansas, sino por la filigrana que Capote fue capaz de crear con su modo de narrar.

A sangre fría está en la lista de las diez novelas que más me han gustado a lo largo de mi vida, y no creo que nunca abandone el ranking. 

domingo, 18 de junio de 2017

Relato: La verdad sobre Ariane. Parte 1



No sé cuántas fotos me he tomado ¿Diez?¿Quince? Ninguna me satisface, o al menos, todas se alejan de la idea concebida inicialmente. Quizás soy más bella en mi imaginación que en la realidad ¿Es eso? Me observo rápidamente en el espejo. Sé que sólo es un acto desesperado por tratar de obtener una respuesta rápida. Qué bien me iría en estos momentos el espejo de Blancanieves, algo que me tranquilizase cuando mi seguridad flaquea.
Trato de calmarme a mí misma: eres bailarina desde los seis años, dominas el tema, no comes un gramo más de establecido, eres la estrella y los hombres te regalan flores.
En cierta manera, esto me calma. Las demás no reciben tantas flores como yo. Sin embargo, hoy no tengo el día y mis fotos son terribles. He dejado el iphone sobre el tocador porque no soporto esta frustración. Tiraría el móvil contra el suelo, y el maquillaje contra el espejo. Mi idea obtener un resultado cool, guay, llámalo cómo quieras, de mi rostro marcado con unas gotitas de sudor y mis ojos pintados de negro ha fracasado. Ya puedo olvidarme de publicar la foto en la página web de la academia y batir el récord de visitas.
No. Yo soy persistente, y me niego a que la cosa termine aquí. No nací para rendirme. Me enfoco desde lo alto, de manera que la cámara de mi iPhone recoge parte de mi rostro sonriente y todo mi tutú rosa. Incluso mis zapatillas de ballet han salido favorecidas. Rápidamente, aplico un filtro a los volantes y a mi piel. Blanqueo los dientes y añado sombras con la intención de que mi maillot resalte. La luz blanca del camerino me ayuda, y esto me tranquiliza. Y al final, consigo lo que quiero. Mis ojos negros han obtenido el efecto cautivador que deseaba, mi mirada es felina y mi pómulos altos. La felicidad ha vuelto a mí como si me la hubieran inyectado en vena.
Actúo rápido. Entro en la página web de la academia y publico mi foto. Y pienso unas cuántas palabras. Esto, quizás, me cuesta más, pero al final la imaginación fluye por sí sola. La felicidad es lo que sientes cuando haces lo que te gusta. Cualquier ensayo es agradecido si el esfuerzo lo recompensa.
No sé si me ha quedado soso. Parece una publicación más adecuada para twitter o Instagram que un post en nuestra página web.
Estoy a punto de recoger mis cosas cuando Paul surge de la nada. Reconozco sus pasos lentos y al volverme lo encuentro acercándose a mí. Las mujeres sospechamos de la heterosexualidad de un hombre elegante y fino. Quizás es un cliché o quizás ha sido Hollywood quien ha introducido sus ideas fabricadas y cuadradas en nuestras mentes, pero con Paul esta idea se ha cumplido. Es un gay de los refinados. Tiene un físico impecable, no me refiero a una belleza arrebatadora. No es Ryan Gosling ni Orlando Bloom ni Luke Evans ni...en fin. Sólo es un tío elegante que viste de marca y plancha su ropa con esmero. Más que apreciar la belleza del ballet, la adora.
-¿Qué haces todavía aquí, Ariane?
Se pasa la mano por la barbilla cuadrada. Si no fuera porque sé que no soy su tipo, me habría insinuado hace tiempo.
Le respondo con una sonrisa traviesa, porque sé que le gusta jugar a que somos inocentes. Acto seguido corro hasta él, me coloco a su lado y tras ponerme de puntillas nos hago un selfie.
-Ha quedado perfecta- digo observando nuestros rostros pegados en la pantalla de mi móvil.
-Tú sí eres perfecta-dice mientras se apoya en la repisa de mi tocador-. Adoro que hagas publicidad de la academia. Aunque a veces no sé si tu contenido tiene un carácter más...¿cómo decirlo sin que suene mal? Egocéntrico.
No le hago mucho caso porque trato de publicar la foto en la página web.
-¿Me estás escuchando, Ariane?
No oigo a Paul. O al menos, han dejado de importarme sus palabras. Un minuto después de mi publicación, Emma ha tenido actividad con otra foto mejor. Se ha soltado el moño y su pelo rubio ceniza tiene un punto salvaje. De fondo, el cartel rojo y negro con el nombre de la academia. Ya tiene dos comentarios, y la mía ninguno. Yo soy más bella, lo sé. Aunque ella no se queda atrás. Sin embargo su carisma es más inocente, más feliz, más pánfilo. No sería capaz de reclamar algo suyo aunque la vida le fuera en ello. Esa sumisión natural la ha llevado por el camino del conformismo, aunque sí, es guapa, de hecho, parece una muñeca que haya que proteger. 

Más que aturdida, estoy enfadada, y apago el móvil. La frustración ha vuelto como si la felicidad fuera una aspirina de efectos limitados. Es un medicamento que al cabo de un rato deja de hacer su efecto. Maldita Emma, ni si quiera sé por qué la odio tanto. A ella no le regalan tantas flores como a mí. Debería calmarme.
Paul me está observando desde su rincón, y no me gusta su expresión triunfante, como si supiera qué estoy pensando, incluso hay un deje de lástima en ella.
-No te pongas así- me dice-. Tu eres mejor bailarina.
Pero no me consuela. No importa que Paul sea el sueño de la academia y que su actitud debiera tranquilizarme. Al fin y al cabo, él tiene la última palabra en cualquier decisión. Pero su ánimo no me reconforta. Odio a Emma y su presencia me estorba. Nadie es tan inocente. Si no actúo rápido quizás engañará a todos con su aire virginal y su sonrisa de fresa, pero estoy tan nerviosa que no sé qué puedo hacer. Esta noche algo se me ocurrirá.
-Ariane- me llama Paul.
-¿Qué quieres?-respondo malhumorada.
-Olvídalo. No debes preocuparte por nada, tú eres mejor bailarina, eres la estrella, y Emma no tiene interés en hacerte sombra.
-Eso no lo sabes.
-Lo sé.
-No, Paul. Estás muy equivocado. Si hubieras escuchado lo que va diciendo. Esta chica es un cáncer para todos, hazme caso y no te fíes.
Y Paul frunce el ceño. No se lo acaba de creer pero tampoco desconfía.
-¿Qué va diciendo?
Me paso las manos por el pelo recogido antes de empezar a hablar. Hay que saber mentir para hacerlo bien, pero soy experta. Quizás no es correcto lo que voy a hacer, pero sólo quiero que Paul se alerte. Y si para ello he de maquillar alguna versión, lo haré. La mentira ha empezado, porque odio a Emma.