martes, 18 de abril de 2017

La cueva del lago (parte 2)

-¿Quién eres, y qué haces aquí?
Al volverse, El Soldado encontró a una mujer adulta agazapada en lo alto de las rocas, donde ocultaba gran parte de su cuerpo. La sombra que la envolvía no permitía obtener una visión clara, pero sí forjarse una idea aproximada. El pelo blanco se le abría en dos mitades en la raíz, y le caía hasta la cintura como un amasijo de hierba áspera. A Flavio, El Soldado, le pareció demasiado joven para lucir aquel cabello tan blanco. ¿Eran todas la hechiceras del mundo como ella?
-Quiero verte mejor-ordenó Flavio.
La mujer se irguió, colocó un pie descalzo sobre las rocas y se abrió paso entre las sombras. Serpenteó hasta llegar al suelo, aunque entonces tampoco se mostró en su totalidad. Lo que sí consiguió Flavio fue distinguir un vestido blanco que caía espeso y tenía los bajos raídos. Algo en ella le produjo un escalofrío. Quizás era el hecho de cada vez se le acercaba más y más. En un acto reflejo, dirigió su mano a la espada.
-No puedes matarme-se apresuró a decir ella.
El Soldado se detuvo. El instinto le pudo. La mujer avanzo, en silencio, y cuando por fin se dejó ver Flavio encontró a una joven de aspecto indefenso. No había nada de siniestro en ella.
-Has venido porque algo no te deja dormir.
-Es cierto. Empezamos bien. Aunque he de decirte que no creo demasiado en estas cosas.
-¿Estas cosas?
-Sí, exacto, estas cosas.
-Sin embargo aquí estás, con tus dudas y con tus miedos.
Flavio echó un vistazo a la cueva. Si él viviera en un lugar tan húmedo acabaría enfermo.
-No es verdad. No tengo miedo, sólo curiosidad. ¿Te han mandado los Dioses?
-Depende de a qué Dioses te refieras.
-La esclava gala no fue clara.
-La esclava gala ha perdido, quiso saber y escuchó lo que quiso oír.
-No sé bien qué quieres decir, pero no tengo tiempo que perder. Si alguien advierte mi ausencia el campa
La mujer volvió a esconderse entre las rocas, de manera que Flavio sólo podía ver la mano, blanca. Su voz se convirtió en un eco.
-¿A qué has venido, si no tienes miedo?
-Porque tengo aspiraciones. Quiero que personas importante conozcan mi nombre.
-Yo no cumplo deseos- dijo mostrando su rostro de nuevo.
Flavio comenzaba a aturdirse de tanto movimiento, intuyó que con las hechiceras se debía practicar la paciencia.
-Entonces ¿qué haces?
-Veo.
-De acuerdo, con eso me basta. Dime, ¿qué ves?
-Un rey sin corona.
Flavio soltó un bufido.
-¿Qué estupidez es esa? Roma no tiene reyes desde…
-Los reyes están en todas partes.
Tomó aire, y se frotó la nariz. Algo empezaba a hervirle dentro, quizás la impaciencia, quizás un latigazo de tensión. Y cuando ya se había acostumbrado a la mujer de blanco una presencia lo alarmó.
-La esclava gala no debió enviarte.
Aparecieron dos mujeres más. Una vestida de negro y otra de rojo. Al igual que la de mujer de blanco, el vestido y el color de cabello eran idénticos. La mujer de negro era morena, la de rojo, pelirroja.
-La esclava gala no me ha enviado – movió la cabeza, alternativamente-. ¿Quiénes sois?
Las tres mujeres se agruparon a unos pasos de distancia, donde la luz que se filtraba por la abertura las bañaba y descubría todos su cuerpo.
-Yo soy tu pasado- dijo la de rojo.
-Yo soy tu presente-añadió la de negro.
-Yo soy tu futuro-acabó la de blanco.
Flavio guardó silencio unos segundos, mientras las contemplaba, sin entender. Trató de buscar las palabras idóneas, pero no lo consiguió. Se había bloqueado. ¿Estaba soñando? Las tres mujeres eran idénticas en rostro y complexión. Lo único que las diferenciaba era el color del pelo y de los vestidos. Eran bellas, pero estaba tan aturdido que en ese instante no podía pensar en mujeres ni en su atractivo.
-Puedes hacernos una pregunta a cada una y te responderemos.
-La esclava gala...-comenzó a pronunciar sin saber muy bien qué decir.
-La esclava gala quiso saber si sería la tentación de los hombres-exclamó la mujer de blanco-. Le dije que sí.
Flavio movió la cabeza, en señal de negación.
-Tal como ha acabado, dudo que fuera eso lo que deseaba.
-Ya te he dicho que no cumplo deseos, sólo respondo a lo que quieres saber. La respuesta era sí, pero no cómo ella pensaba.
Flavio tomó aire. El sol empezaba a lucir fuerte, el día debía de ser avanzado. Esperó que los soldados no lo hubiesen echado de menos.
-Está bien- dijo colocando el cuerpo muy recto. Pero parecía que trataba de convencerse a sí mismo-. Tres preguntas.
Se frotó la frente con las manos. Pensó que así no enloquecería.
-¿Murió mi hermano con dignidad?
-Sí- contestó la mujer del pasado.
Se aclaró la garganta antes de seguir.
-¿Preferiría mi padre que hubiera sido yo el que hubiera muerto?
-Sí- contestó la mujer del presente.
Se tapó los ojos con las palmas de las manos. Cuando creyó recomponerse, dijo:
-¿Seré un hombre honorable, como mi hermano?
-Esa pregunta es ambigua, y ambigua será mi respuesta-contestó la mujer del futuro.
-¿Venga ya?-Exclamó Flavio desesperado. - Es una pregunta fácil, sólo hay que responder sí o no.
-Para algunos podrás serlo, pero para otros no. En siete años volverás a Roma, pero antes habrás elegido tu camino. Depende de ti convertirte en una cosa u otra.
-¿Un rey sin corona?
-Un rey sin corona, o un héroe de barro.
-No lo entiendo.
-Un rey sin corona. Harás cosas grandes y bondadosas, pero nadie hablará de ti. Al menos los que tu pretendes que lo hagan. U héroe de barro. Permitirás atrocidades. Pero tu pueblo inmortalizará tu nombre. Tus hijos serán famosos, y los hijos de sus hijos.
La mujeres se dieron a vuelta. Se dirigieron al lago y una a una se fueron introduciendo en el agua cristalina.
-¿Adónde vais? No hemos acabado.
-Nosotras sí.
Los ropajes de fueron desintegrando, la piel quedó expuesta y poco a poco la suavidad dio paso a escamas que se desplazaban por el cuerpo como la lepra de los mendigos.
Flavio reprimió un gesto de repugnancia. Se limitó a contemplar como una a una mutaba a algo que no era ni humano ni animal. Solo un ente escamoso y descolorido.


El sol golpeaba fuerte cuando encontró su caballo en la pradera. El pobre animal se había refugiado bajo la poca sombra que había. Lo desató y caminaron juntos. No pasó mucho rato, cuando el campamento asomó tras la colina.  

22 comentarios:

  1. ¡Muy bueno María! Me ha encantado esta segunda parte. Me encanta tu forma de narrar y de armar los diálogos. Al final al pobre Soldado le hubiera venido mejor no saber nada acerca de su pasado, presente y futuro, porque ninguna de las noticias ha sido una buena. Y buena reflexión acerca de lo que consideramos "gloria" en la vida.
    Me ha gustado mucho.
    ¡Un besazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias guapa, viniendo de alguien que escribe tan bien como tú, es todo un cumplido!
      Un besito y feliz miércoles :)

      Eliminar
  2. Cada vez me engancha más tu relato. Me ha encantado la imagen de las 3 brujas representando presente, pasado y futuro. Y también el detalle de como "lo que deseas, puede ser tu peor pesadilla".
    Un besazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola guapa! Me alegro de que te guste la historia.
      Sí, sí, hay que tener cuidado con lo que se desea, que no siempre sale como uno espera.
      Un besote guapa! Muaaaa

      Eliminar
  3. ¡Ouuuu! ¡Qué capítulo más bueno! Coincido con Noe, lo de las tres brujas es un detallazo! Me encanta.

    Un besazooo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias guapísima!! Un besote bien fuerte :))

      Eliminar
  4. Escribes muy bien! Sigue así y verás como poco a poco vas mejorando! Aunque ya lo haces súper bien! Ya me gustaría escribir como tú ♥️

    ResponderEliminar
  5. Hola María, qué gran continuación con unos diálogos que son una maravilla técnica y estética. La historia de las tres mujeres ponen un contrapunto mágico a la historia. Enhorabuena una vez más desde la admiración hacia tus letras. Un abrazo!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Miguel, siempre eres muy amable! Un besazo

      Eliminar
  6. Qué historia, María. Genial que cada una de ellas represente una fase de la vida de Soldado, pero si algo queda claro es que mejor no conocer las respuestas a ciertas preguntas.
    Me ha gustado cómo has hilvanado todo.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Chelo! La verdad es que a veces es mejor no saber lo qué está por venir ni condicionarse por el qué será. Gracias por leer y comentar! Un beso

      Eliminar
  7. Me ha gustado mucho. No sé yo si me atrevería a realizar una pregunta del pasado, otra del presente y otra del futuro.
    Dialogo y narración muy fluidos. Felicidades!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo tampoco, Angel, es un poco jugar con fuego. Muchas gracias porntu comentario! Un beso :)

      Eliminar
  8. Estupendo desenlace,...creo, porqué no se si tiene continuación o no. Has armado un bonito guión con las tres "adivinas/brujas", todo invita a tratar de comprender los anhelos de ese pobre soldado atormentado por conseguir su propia gloria. Felicidades por tu reencuentro con el género.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias! Me alegro de que te haya gustado! Por el momento lo dejaré aquí, porque todo lo que se me ocurre es larguísiml, y no tengo mucho tiempo de hilvanar detalles, me gusta tener la historia planificada cuando escribo, así que daré paso a otros relatos. Un beso :)

      Eliminar
  9. escribes muy bien y nos tienes aqui enganchadas a todas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaj muchísimas gracias! Me alegro de que te haya gustado! Un besito :)

      Eliminar
  10. Qué interesante e imaginativo el relato, María. Y además, como buen cuento, esconde una importante moraleja. No sé si las respuestas de las hechiceras ayudarán o no al pobre soldado, pero está claro que le han dado una pista sobre su futuro y mucho en qué pensar. A partir de ahora la elección es solo suya, como el futuro que le espera...

    La historia me ha encantado de principio a fin, y confieso que la imagen de las tres hechiceras, con sus respectivos colores, me ha hecho desear poder verlas yo también :)

    Un beso y feliz domingo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Julia! Me alegro de que te haya gustado. Un beso y feliz domingo a ti también :) muaaaa

      Eliminar
  11. Muy bonito el relato, he llegado a imaginarme la escena. Un beso

    ResponderEliminar